La sandía es una de las frutas del verano por excelencia. Está compuesta en un 95% por agua, lo que la convierte en un alimento ideal para combatir las altas temperaturas de la época estival. Gracias a su poder hidratante, el sabor dulce y la facilidad que ofrece para ser consumida, es la reina de las frutas durante los meses de más calor.
La sandía pertenece a la familia de las cucurbitáceas y es originaria del África Tropical. De hecho, en algunos países del continente negro es el sustituto ideal del agua en las temporadas de sequía. Esta fruta es además la de mayor tamaño que existe ya que puede llegar a pesar hasta 20 kilogramos, aunque las que se comercializan habitualmente rondan entre los 3 y los 8 kilos.
Valores nutricionales
Las propiedades nutricionales de la sandía son menores a las de otras frutas, pero no por ello menos interesantes. La fundamental es que debido a que está compuesta en un 95% por agua, el aporte calórico a nuestro organismo es ínfimo, y consigue mantenernos hidratados en verano. Además, gracias al magnesio y el potasio que contiene, es ideal para la regulación del sistema nervioso y la actividad muscular.
La sandía aporta tan solo 20 calorías por cada 100 gramos consumidos. Además, se trata de una fruta saciante y depurativa; es precisamente su efecto saciante el que ayuda a adelgazar, ya que contribuye a eliminar el apetito y las ganas de tomar otros alimentos con un mayor aporte calórico. De ahí que sea ideal para tomar entre horas.
Y es diurética. Al estar compuesta prácticamente por agua, su ingesta ayuda a recuperar los niveles de líquidos perdidos por los efectos del calor, convirtiéndola en un producto altamente hidratante. Asimismo, es su alto contenido en agua lo que hace que los riñones realicen una mayor actividad y funcionen correctamente.
En cuanto al resto de componentes nutricionales, son relativamente pocos. Destacan las sales minerales en pequeñas cantidades, como hierro y magnesio. Asimismo, se trata de una fruta con un alto contenido en potasio, mineral esencial para la actividad muscular. También tienen vitaminas como A, B1, B2 y C.
Además, es una fruta muy indicada para mujeres embarazadas, ya que contiene ácido fólico e hidratos de carbono. Por otra parte, el color rosado de su pulpa proviene de un pigmento denominado licopeno, que cumple un rol antioxidante en nuestro organismo.
Todas estas características, sobre todo su composición a base de agua, la convierten no solo en la fruta estrella del verano, sino también en la de las dietas adelgazantes, sobre todo en las hipocalóricas, donde la ingesta de esta fruta no tiene límite.
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