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La castaña, un fruto muy nutritivo de otoño

Con la llegada del otoño llega también la época de los frutos secos, entre los que destaca la castaña. Este es un producto típicamente otoñal que goza de gran éxito debido a su rico sabor y a sus propiedades nutritivas.

La castaña, o Castanea Sativa, es un fruto característico de la época otoñal que se consume hasta el final del invierno. Es fácilmente reconocible, puesto que, en su estado natural, se presenta dentro de una cápsula espinosa, y se puede encontrar en zonas de clima templado y húmedo del hemisferio norte, como Europa, China, el norte de África o Estados Unidos.  

En el mundo existen cuatro variedades de castañas —común o europea, japonesa, americana y china— que comparten una composición similar aunque cuentan con una proporción de hidratos de carbono diferente y, en el caso de las chinas, con un sabor más intenso que el resto. 

Propiedades similares a las de los cereales

La composición de las castañas es una combinación de elementos que se asemeja a los cereales, más que al resto de los frutos secos: agua, grasa, proteínas, hidratos de carbono, fibra, potasio, fósforo, hierro, sodio, magnesio, calcio, cobre, cinc, manganeso, vitaminas (A, B1, B2, B3, B6, C, E) y ácido fólico. Es por eso que constituye un importante aporte nutritivo en nuestra dieta.

Su alto contenido en hidratos de carbono, fibra y agua, hace que este fruto seco sea recomendable para tratar el estrés, la depresión, la anemia, el desgaste físico, las varices y los problemas intestinales, así como cardiovasculares, degenerativos y de memoria. Asimismo, resulta un buen aliado durante el embarazo y la lactancia, y es un buen antiinflamatorio, anticancerígeno y reconstituyente. 

Cómo cocinarla

La forma más común de consumir las castañas es asándolas, al horno o a la brasa, para lo que se recomienda hacer un pequeño corte en la piel de la misma con el fin de evitar que reviente por el calor. No obstante, también podemos comerlas tostadas, hervidas e, incluso, crudas, aunque en este caso es preferible hacerlo cuando están muy tiernas.

A la hora de cocinarlas, disponemos de múltiples recetas para disfrutar de este rico fruto otoñal. Podemos hacer salsas, cremas y sopas, empanadas, y, con la harina que se desprende de ellas, se pueden elaborar panes, pasteles y pastas. En Francia, además, existe un postre típico denominado ‘marron glacé’, que se compone de claras de huevo y castañas de muy buena calidad que se pelan, confitan y glasean. Asimismo, en Galicia es típico cocer las castañas con leche y, en otros lugares, se recurre a estos frutos para fabricar licores e infusiones.

Para elegir una castaña de buena calidad es necesario atender al estado de su piel, que debe ser brillante. Y en cuanto a su conservación, lo ideal es mantenerlas en un lugar fresco y seco, y evitar almacenarlas en lugares cerrados para que no adquieran moho. 


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