Versátil y económico, el huevo es un alimento que aporta muchos componentes beneficiosos para la salud. Sin embargo, a veces se plantean dudas sobre cuántos se deben consumir y si puede incluírse en la dieta de todas las personas.
Sin duda, los huevos son uno de los alimentos básicos que se pueden encontrar en cualquier frigorífico. Además de ser un alimento muy completo, ofrecen la posibilidad de prepararse de múltiples formas, tanto fritos como escalfados, cocidos o pasados por agua. No hay que olvidar tampoco que es una de las materias primas que más se emplea en repostería y en la elaboración de salsas.
Se trata de un alimento que contiene vitaminas A, B2, B12, D y E, minerales como el hierro, fósforo, selenio, yodo y zinc, así como proteínas de alta calidad que intervienen en la construcción de las fibras musculares. Por eso suele recomendarse en la dieta de los deportistas. Estas proteínas contienen todos los aminoácidos esenciales que necesita nuestro organismo en una proporción óptima, y son más completas incluso que las de la carne, el pescado o los lácteos.
La acción antioxidante de algunas vitaminas y oligoelementos del huevo ayuda a proteger nuestro organismo de procesos degenerativos como el cáncer, la diabetes o las cataratas, así como de las enfermedades cardiovasculares. Además, posee colina, un vitaminoide esencial para las mujeres embarazadas y los niños, porque beneficia la memoria y las funciones cognitivas, y su déficit puede producir alteraciones renales, hepáticas, del crecimiento o infertilidad.
Leyenda negra
Sin embargo, el huevo carga con una ‘leyenda negra’ a sus espaldas y, a pesar de su pequeño tamaño, ha visto cómo se han establecido un buen número de afirmaciones sobre él que no siempre han resultado ser ciertas.
Para empezar, ha sido perseguido injustamente por su falsa relación con el incremento de los niveles de colesterol. Durante años, organismos tanto nacionales como internacionales, relacionados con la salud y la nutrición establecieron guías en las que se restringía el consumo de huevos a un máximo de dos enteros por semana o tres yemas, como medida para prevenir la hipercolesterolemia y el riesgo cardiovascular.
En contrapartida, una investigación reciente demuestra que el consumo moderado de huevos no representa riesgo cardiovascular para el organismo ya que, en realidad, aporta una serie de nutrientes muy valiosos para la salud coronaria y neurológica, como son los folatos, la luteína, el hierro y la zeaxantina. El estudio, realizado en Estados Unidos y publicado en la revista Risk Analysis en noviembre de 2008, evalúa el riesgo de enfermedad coronaria asociado con el consumo de huevos, comparado con el riesgo derivado de estilos de vida modificables como la inactividad física, fumar, seguir una dieta insaludable o tener sobrepeso. Los resultados establecieron que el consumo de un huevo diario contribuye en menos de un 1% al riesgo de enfermedad coronaria, cifra que se elevaba hasta un 40% en el resto de casos.
Sin embargo, sí es cierto que las personas diabéticas deben medir este consumo, ya que una ingesta excesiva puede aumentar el riesgo de padecer diabetes tipo 2, según se desprende de una investigación publicada en la revista americana Diabetes Care. En este sentido, los especialistas médicos recomiendan no exceder la cifra de seis huevos por semana.
Aporte energético
Siempre se ha dicho que su yema contiene mucha grasa, y aunque es cierto que la mayor parte de su energía procede de este componente, un huevo contiene unos ocho gramos de grasa, de los cuales tan sólo un tercio son ácidos grasos saturados. En esta línea, el Foro Interalimentario destaca la conveniencia de incluir su consumo dentro de una dieta sana y equilibrada, ya que lo que incide en los niveles de colesterol en sangre es el balance entre las grasas insaturadas y las saturadas. También recomienda emplear técnicas culinarias que mantengan sus propiedades nutricionales y su calidad, pero sin aumentar excesivamente su valor calórico.
Otra afirmación que carece de rigor científico es la que establece que los huevos son malos para el hígado. En caso de padecer cálculos en la vesícula biliar u otras patologías similares su consumo está contraindicado, al igual que se restringen las grasas en general, porque pueden inducir un cólico.
Existe también la teoría de que desayunar dos huevos diariamente es bueno por su aporte energético. A este respecto, un estudio llevado a cabo por la Universidad Estatal de Louisiana (Estados Unidos) concluyó que desayunar a base de huevos “no sólo no engorda sino que, por el contrario, ayuda a perder peso, debido a que este alimento proporciona sensación de saciedad”.
El aporte nutricional de este alimento puede variar mucho, en función de la forma en que lo cocines, y una de las mejores formas es tomarlo cocido, porque al hacerse en agua con la cáscara, apenas sufre en el proceso de preparación. De esta forma se respetan al máximo sus cualidades nutricionales y su aporte para el organismo es mayor. Las albúminas que contiene el huevo se coagulan y lo hacen más fácil de digerir y, además, no se añaden grasas ni calorías extra.
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