Los consumidores cada vez se interesan más por las condiciones de producción de los productos animales. Además de nutritivos, demandan conocer las medicinas aplicadas en el proceso de producción, el uso de aditivos o su relación con el medio ambiente.
Aunque la agricultura ecológica se va abriendo camino poco a poco, la acuicultura es todavía una disciplina bastante desconocida entre los consumidores. Se entiende por acuicultura todas aquellas actividades que tienen por objeto la producción, el engorde y la comercialización de organismos acuáticos, animales o vegetales tanto de aguas dulces, como salobres o marinas.
Apenas tiene impacto ambiental y es compatible con los espacios naturales protegidos. Por otra parte, contribuye a prevenir la contaminación de las aguas y mantener la calidad de éstas, mantiene la biodiversidad de las especies utilizadas y aporta garantías adicionales para la seguridad alimentaria en cuanto a los propios productos se refiere. Por todo ello se presenta como una importante alternativa con importante desarrollo potencial.
Podría hablarse de dos tipos de acuicultura: una extensiva, con bajas producciones por hectárea, en la que se producen organismos de elevado valor nutritivo pero bajo valor comercial. Resulta fundamental en la seguridad alimentaria de los países no industrializados. Por otra parte existe la acuicultura de tipo intensivo, desarrollada principalmente en los países industrializados y que se enfoca hacia organismos de mayor valor comercial.
Producción en aumento
Más del 70% de la superficie de la Tierra está cubierta de agua, un entorno que contiene un gran potencial de producción de alimentos. Durante los últimos 25 años, la producción de la acuicultura ha aumentado rápidamente a nivel mundial. En la actualidad, supera los 50 millones de toneladas métricas y es el sector de producción de alimentos que ha experimentado el mayor crecimiento anual durante los últimos 15 años, superior al 10%, frente al 2,8 % de la producción de carne.
Los productos procedentes de la acuicultura ecológica suponen una novedad dentro del mercado agroalimentario ecológico. Bajo esta denominación se comercializan pescados frescos, ahumados y marinados. La principal dificultad a la que se enfrenta esta producción ecológica es la competencia frente a la tradicional. Sin embargo, los partidarios de este tipo de producción apuntan a su rentabilidad en un contexto de crisis energética en el que la producción tradicional ya no es tan eficiente.
Seguridad del consumidor
Una de las razones del auge de este tipo de alimentación es la preocupación de los consumidores por la seguridad alimentaria y los temas de salud. Cada vez más aumenta la demanda por alimentarse de forma sana y nutritiva, con productos llenos de sabor, que se han criado y alimentado en un entorno natural y en óptimas condiciones.
Los consumidores cada vez se muestran más sensibilizados y son más exigentes con los procesos de producción animal. Consideran que se debe respetar el bienestar de lo animales, evitar cualquier forma de contaminación medioambiental y no abusar del empleo de medicamentos y aditivos que puedan suponer algún riesgo potencial para su salud.
Con el fin de garantizar la seguridad de la población, en la acuicultura ecológica no se puede utilizar ningún producto químico de síntesis (hormonas, estimuladores de crecimiento, antibióticos, ni organismos genéticamente modificados). Los animales deben crecer en las mismas condiciones en las que lo harían si estuvieran en estado salvaje.
La preocupación por el medio ambiente es otro de los elementos que interactúan a la hora de demandar este tipo de productos. Se trata de una cadena de continuidad: la actividad de los productores acuícolas depende del medio ambiente y, por lo tanto, las empresas que se dedican a estas actividades suelen manifestar una mayor inquietud acerca de aspectos como la sostenibilidad de los recursos. En este sentido, se promueve no alterar el medio ambiente, haciendo compatible el cultivo ecológico con el entorno e integrando a la empresa en el mismo.
Además de prevenir la contaminación de las aguas, la acuicultura ecológica mantiene la biodiversidad de las especies utilizadas y genera beneficios ambientales indirectos, gracias a las especiales condiciones de las instalaciones y de los materiales utilizados.
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