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Las dos caras del azúcar

El azúcar es un alimento beneficioso para el organismo, al que aporta importantes dosis de energía. Sin embargo, conviene no excederse en su consumo porque, en elevadas dosis, podría causar adicción.

El azúcar es un componente que se encuentra en la práctica totalidad de los alimentos. Estamos acostumbrados a verlo a diario en el desayuno, a la hora del café o en los postres. Millones de personas en el mundo se deleitan ante la presencia de los dulces y especialmente los más pequeños no se resisten ante los productos azucarados. Pero una cosa es que el azúcar nos guste y otra que lleguemos a ser verdaderamente dependientes de él. 
 
Al consumir azúcar, la sangre absorbe la glucosa y se produce un efecto estimulante con gran rapidez. Pero cuando este estímulo desaparece, surge un estado de cansancio e irritación que sólo desaparece cuando se ingiere azúcar de nuevo. Esto puede convertirse en una cadena sin fin, donde el grado de dependencia del azúcar variará según la capacidad que tenga cada persona para abandonar este tipo de adicciones.  

A este respecto, un estudio realizado en la Universidad de Princeton (Estados Unidos) con animales de laboratorio expone que si éstos ingieren grandes cantidades de azúcar cuando tienen hambre, experimentan cambios neurológicos y de conducta similares a los producidos por sustancias adictivas como la nicotina o la morfina. 

Cambios neurológicos

Asimismo, el estudio señala que cuanto mayor es la carencia de este edulcorante, mayor es la motivación o el impulso que lleva a tratar de conseguirlo y, una vez obtenido, el consumo es mayor al de la última vez. O dicho de otro modo, después de un consumo habitual y prolongado la carencia de azúcar puede producir, a largo plazo, una sintomatología que podría asociarse a la ansiedad. 

Los objetivos de esta investigación tratarían de conseguir vínculos entre trastornos como la adicción a las drogas y el desarrollo de deseos anormales por sustancias naturales. Sus responsables consideran que estas conductas y las adaptaciones que realiza el cerebro en función de las circunstancias podrían repetirse en el caso de personas que presentan trastornos alimentarios de bulimiaanorexia

Fuente de energía

Sin embargo, no hay que olvidar que el azúcar es una importante fuente de energía para nuestro cuerpo. Se trata de un hidrato de carbono simple de fácil digestión, que se absorbe por el intestino, se transforma en energía poco después de ser consumido y aporta glucosa para el buen funcionamiento de los músculos y el cerebro. 

Además de proporcionar un sabor inconfundible a los alimentos, el azúcar conlleva otros beneficios, como su poder saciante y su capacidad para activar  la producción de endorfinas, unas sustancias que segrega el cerebro y que estimulan la sensación de felicidad.
 
Dentro de una alimentación equilibrada, un consumo adecuado de azúcar oscila entre los 60 y los 80 gramos diarios, es decir, entre 8 y 10 cucharaditas. Tan sólo cuando sus niveles en el organismo son mayores que los límites de almacenamiento que cada cuerpo puede absorber, es cuando se transforma en grasa.


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