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Los panellets, protagonistas de la castañada

Los panellets son un dulce típico de Cataluña que se degusta en la festividad de Todos los Santos. En el siglo XVIII se bendecían durante las celebraciones religiosas y se compartían después entre los asistentes.

Es otoño, época en la que la naturaleza va decayendo. Los primeros días de noviembre renuevan una vez más la milenaria tradición del culto a los muertos y la gastronomía es también un fiel reflejo de las costumbres sociales. Junto a los tradicionales buñuelos y huesos de santo en Cataluña, por estas fechas, postres como los panellets vuelven a estar presentes en las mesas de muchos hogares.

La celebración de La Castañada estaría ligada con la tradición de los campaneros que, antiguamente, pasaban la madrugada que transcurre entre el día de Todos los Santos y el de Los Fieles Difuntos haciendo sonar las campanas de las parroquias y conventos, llamando a la oración. Para aliviar el cansancio se comían castañas, que era la fruta de temporada y se acompañaban de vino dulce. Esta costumbre de consumir castañas derivó, a finales del siglo XVIII, en la aparición de las castañeras en las calles.

Tradicionalmente era costumbre acompañar las castañas con panellets elaborados con una base de mazapán y cubiertos de piñones. Sin embargo, el paso del tiempo ha dado lugar a diferentes recetas y hoy en día pueden encontrarse panellets de los más diversos sabores. 

Origen incierto

Aunque no hay datos concretos sobre su origen, se cree que podrían haber sido los árabes, aficionados a introducir almendras en los postres, los que introdujeron la costumbre de comer panellets. También podrían estar vinculados a la tradición de llevarlos a las iglesias durante los actos funerarios que se celebraban durante estos días para compartirlos una vez finalizados los ritos. 

También se cree que los panellets tienen su origen en los antiguos panes que se ofrecían a los antepasados en su viaje al más allá, por eso su base principal está compuesta de ingredientes que no se descomponen, como las almendras, el azúcar, la miel o los piñones. Otros productos como el huevo o la patata se introdujeron posteriormente, con el fin de facilitar y abaratar la producción. 

A finales del siglo XVII y comienzos del XVIII era costumbre, especialmente en Barcelona, hacer rifas de panellets. Los dulces se exponían en los cafés, en gran cantidad de platos que se disponían en mesas adornadas de flores y luces para atraer a la clientela. Por lo general, estos panellets se adquirían para degustarlos en el postre de la cena de difuntos. También era tradición que los padrinos regalasen panellets a sus ahijados, un regalo que ha evolucionado hasta nuestros días en la costumbre de obsequiarles con un pastel en el primer lunes de Pascua. 

Ingredientes diversos

Básicamente, los panellets son un dulce que se prepara con almendras, azúcar y yema de huevo. Esta receta ancestral en la actualidad incluye clara de huevo para aumentar su esponjosidad y al mazapán se le añaden diferentes ingredientes. Los más conocidos son los Panellets de Sant Marc y los de la Santa Creu. 

El mazapán se elabora mezclando patata hervida con limón y una cucharada de clara de huevo. Se añade azúcar, se mezcla y se bate todo junto. Cuando sea una pasta homogénea se van haciendo pequeñas bolas que luego se cuecen en el horno con azúcar. De esta forma quedan crujientes por fuera y blandas por dentro. 

Sobre esta receta básica se puede realizar todo tipo de variantes, añadir otros ingredientes y conseguir el sabor que se prefiera. Los más conocidos y demandados son los de piñones, a pesar de que resultan más caros que otras variedades, porque su proceso de elaboración es más costoso y porque los propios piñones suponen un coste alto con respecto a otros productos. También se pueden adquirir panellets de chocolate, coco, café, diferentes frutas e incluso algunos sabores como la canela o la vainilla. 

Es costumbre que los panellets tengan diferentes formas para diferenciar su sabor. Los de piñones se rebozan con este fruto seco, los de yema son redondos y suelen llevar un pellizco de yema en la parte superior, si son de limón llevan un pequeño triángulo de esta fruta incrustado en la parte superior mientras que los de café presentan una hendidura que recuerda el grano de esta planta. Para quienes sean amigos de contrastar sabores, pueden probar una variedad de panellets que consiste en poner encima de cada pastelito un cristal grande de sal Maldon. Todo un experimento. 

 

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