Para que los alimentos que guardas en el congelador conserven todas sus propiedades, conviene utilizar este electrodoméstico de manera eficiente. Unos sencillos consejos te ayudarán a hacerlo posible.
Los congeladores que se fabrican en la actualidad garantizan una alta eficiencia, que puede llegar a suponer un ahorro en el consumo eléctrico cercano al 60% con respecto a los modelos clásicos. Para que nos sea más fácil reconocerlos, la normativa actual obliga a identificar cada aparato con una letra de la A a la G que se corresponde con un determinado nivel de eficiencia (de mayor a menor).
Otro punto a analizar, de cara a conseguir un alto rendimiento del aparato es la calidad y el espesor de su aislamiento térmico, ya que evitará que se pierda el frío en caso de que se produzca un corte del fluido eléctrico.
Mejor lleno que vacío
Una vez adquirido, es importante tener en cuenta que, a diferencia de los frigoríficos, los congeladores funcionan mejor cuando están llenos y sin mucho espacio entre los alimentos. De esta forma es menor la cantidad de aire que el refrigerador debe enfriar.
Sin embargo, no es recomendable llenar todo el congelador con alimentos que estén a temperatura ambiente, porque de esta forma el ‘frío óptimo’ disminuye y sólo al cabo de unas horas la temperatura vuelve a su graduación habitual. Es preferible que siempre haya en su interior alimentos que ya estén congelados y rellenar cada vez sólo un tercio de la capacidad total del congelador.
Asimismo, existen modelos en el mercado capaces de ahorrar energía por sí mismos, como los que están dotados con el sistema StopFrost: este permite que se reduzca la escarcha que suele formarse, tanto en el interior del congelador como en los alimentos. Además, el sistema facilita el cierre al vacío que se produce en el arcón, lo que hace que la descongelación sólo sea necesaria a intervalos de tiempo más amplios.
Descongelación manual
Si tu congelador no cuenta con este sistema antiescarcha, conviene que lo descongeles una vez una o dos veces al año, o cuando observes que el espesor del hielo supera los dos centímetros. Este hielo crece con más o menos rapidez en función de las condiciones ambientales y de la frecuencia con la que abras la puerta del congelador.
En cualquier caso, esta tarea debe efectuarse manualmente, para lo que, en primer lugar, debes desconectar el electrodoméstico de la red eléctrica. Procura que cuando vayas a descongelar el aparato no haya alimentos en su interior, pero si los hubiera retíralos de su compartimento y protégelos en bolsas térmicas para evitar que se descongelen mientras realizas estas tareas. Deja que el hielo se deshaga lentamente y coloca un recipiente bajo el desagüe. Para limpiar el interior del congelador nunca raspes el hielo para eliminarlo más rápidamente, sino que debes utilizar una esponja con agua templada y un detergente neutro, evitando las sustancias abrasivas.
Ten en cuenta que si los alimentos los congelas en porciones más pequeñas se congelarán con mayor rapidez, con lo que garantizas que conserven mejor sus propiedades nutritivas y su sabor, incluso después de descongelados. Para congelar, es mejor que utilices bolsas especiales, papel de aluminio, película de polietileno para uso alimentario o recipientes para congelar, entre otros.
Empaqueta los alimentos de forma hermética, para que no conserven nada de aire en su interior y evita que los alimentos ya congelados entren en contacto con los alimentos frescos que vayas a congelar. Y cuando descongelaes algún producto no olvides que, aunque existen diferentes formas de hacerlo, puedes ahorrar energía si colocas dicho alimento en el frigorífico, ya que el frío que se desprende de los ultracongelados sirve para mantener el nivel de baja temperatura que necesita tu nevera y esto hace que tenga que “trabajar” menos.
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