Si en tu cocina cuentas con vitrocerámica, es aconsejable que utilices cazuelas de fondo grueso, ya que éstas absorben y mantienen mejor el calor. De esta forma conseguirás un mayor ahorro energético.
El campo de la cocina ofrece, hoy en día, una oferta diversificada que te permite elegir el tipo de gasodoméstico y electrodoméstico más adecuado a tus necesidades. En el caso de algunas modalidades como las vitrocerámicas o las cocinas de inducción (en las que se utiliza un mecanismo de campos magnéticos que calienta directamente el recipiente) es recomendable que utilices cazuelas de fondo grueso.
La base gruesa ayuda a que el calor se reparta de manera homogénea por todo el recipiente y además, al haber más metal, una vez calentada la temperatura se mantiene durante más tiempo. Con el calor repartido de manera uniforme, se permite utilizar el calor residual que se produce, lo que revierte en un mayor aprovechamiento energético.
En este sentido, las cazuelas de fondo grueso son perfectas si vas a guisar estofados, porque el calor se difunde de manera uniforme y permanece en el recipiente durante más tiempo. De lo contrario, los alimentos corren peligro de calentarse más por una parte que por otra, pegarse al fondo y quemarse, salvo que se esté continuamente removiendo o agitando el recipiente.
En ocasiones, especialmente al freír los alimentos en aceite, éste suele enfriarse al entrar en contacto con el producto. Sin embargo, si cuentas con un recipiente de fondo más grueso, el calor se mantiene mejor con lo que tus alimentos también se cocinan en óptimas condiciones. También es recomendable que el fondo de los recipientes sea ligeramente más grande que la zona de cocción, de forma que el haz de calor no rebase y aprovechándolo al máximo. En el caso de las cocinas a gas, conviene que te asegures de que la llama no toca el recipiente por los lados, es decir, que el recipiente no sea tampoco más pequeño que el área de la llama.
Distintos materiales
A la hora de adquirir una batería de cocina, es fundamental que tengas en cuenta el tipo de electrodoméstico con el que has equipado tu cocina. Para las cocinas a gas o que funcionan con electricidad es preferible decantarse por cazuelas de acero inoxidable o de hierro fundido, mientras que si cuentas con una vitrocerámica es preferible que elijas las de acero recubierto de cobre o de acero inoxidable de fondo grueso.
Las cazuelas son un elemento fundamental en tu cocina y la materia con la que se elaboran es un factor importante a la hora de proporcionar sabor a tus recetas. Por lo general, las cazuelas suelen fabricarse con acero inoxidable, un tipo de acero mezclado con otros metales, lo que aumenta su resistencia a la corrosión.
El acero inoxidable es un material muy ligero, que se elabora siguiendo un proceso específico de fundición, con un índice alto de pureza; reacciona uniformemente a tratamientos térmicos programados. Las baterías de cocina de acero inoxidable cuentan con la ventaja de evitar que los alimentos se peguen, se hacen antes y guardan mucho mejor el calor, además, mientras cocinas no se modifica la composición de los alimentos y necesitas muy poco aceite para prepararlos.
Sin embargo, la salvedad la constituyen las placas de inducción: requieren recipientes con fondo ferromagnético que facilitan el cierre del circuito de inducción.
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