La cocina puede plantearse como un área difícil a la hora de mantener una temperatura adecuada ya que, por su cercanía con terrazas o galerías, suele ser un espacio atravesado por corrientes de aire. Sin embargo, es posible realizar un uso eficiente de la calefacción en esta zona de tu hogar.
Durante los meses más fríos del año, una vivienda puede consumir mucha más energía de la necesaria debido, entre otras razones a los malos aislamientos, a las pérdidas de calor por las ventanas o al uso ineficiente de los sistemas de calefacción.
Las corrientes de aire pueden contribuir a la sensación de tener frío, a pesar de que la temperatura media de la habitación puede que sea la adecuada. De ahí la importancia de controlar las fugas de aire al exterior, además de realizar un diseño adecuado del sistema de calefacción.
Al respecto, la cocina se plantea como un espacio en cierta medida problemático ya que es necesario ventilar con frecuencia esta zona para evitar la acumulación de malos olores. Sin embargo, si tenemos la calefacción encendida, abrir las ventanas puede suponer un consumo de energía superfluo, que debemos evitar.
Revisar puertas y ventanas
Por lo general, las puertas, ventanas y superficies acristaladas son las partes más vulnerables en la estructura de un edificio y responsables de aproximadamente un tercio de las pérdidas de calor en invierno. En este sentido, es importante revisar estos puntos e instalar ventanas de doble cristal que, además de mejorar el confort térmico, contribuirán a reducir el ruido exterior. Sin embargo, aunque el doble cristal es buen aislante, hay que tener en cuenta que si se trata de ventanas con marco de aluminio, el calor se escapará más fácilmente, ya que se trata un excelente conductor térmico, por lo que conviene decantarse por otro tipo de materiales que cuenten con mejores propiedades aislantes o con un componente adicional de aislamiento.
Una de las opciones es instalar carpinterías con rotura de puente térmico, porque contienen material aislante entre la parte interna y externa del marco. También es recomendable echar un vistazo a los cajetines de las persianas para comprobar que no tengan rendijas y estén convenientemente aislados.
Otra alternativa es instalar burletes en los puntos de acceso al exterior (terrazas, balcones). Estas tiras de material esponjoso hacen que se cierren herméticamente, impidiendo así el paso del aire. También puedes colocar topes en la parte inferior como unas gomas que se atornillan por la parte interior de la puerta e impiden el paso del aire. Si lo prefieres, puedes poner topes de madera que se colocan en la parte exterior de la puerta.
Si estás cocinando y necesitas dar salida a la acumulación de humo y olores que inevitablemente se producen, una alternativa es la instalación de una campana extractora de filtro que, gracias a un motor extractor y a sus filtros de carbono activo anti-olores, filtran el aire y lo depuran de humos, partículas, olores y grasa, para devolverlo nuevamente a la cocina, sin evacuación. Este sistema te permitirá eliminarlos sin tener que abrir las ventanas, impidiendo así que el calor acumulado en este espacio desaparezca. En el mercado existe una amplia oferta de campanas, de forma que puedes escoger el modelo más acorde a tus necesidades para hacer de tu cocina un lugar más agradable y eficiente. Y recuerda que por lo general suelen estar fabricadas en acero, un material que, además, resulta fácil de limpiar.
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