Cocinar para muchos comensales no tiene por qué ser sinónimo de un elevado consumo en nuestra cocina. Y es que, si nos servimos de los utensilios adecuados, podremos obtener multitud de raciones al mismo coste que supone cocinar para un solo comensal o un par. El truco reside en utilizar en nuestros fogones ollas y cazuelas grandes.
Por tanto, el empleo de grandes ollas y cazuelas, como la conocida olla exprés, es también sinónimo de eficiencia energética en la cocina, en contra de lo que pudiese parecer. Veamos por qué.
Para empezar, el uso de la olla a presión nos permite un ahorro considerable de agua ya que en este recipiente el alimento se cocina prácticamente en su propio jugo, lo que evita, además, que algunas sustancias que poseen los alimentos queden disueltas en el agua. Esta observación resulta fundamental si lo que queremos es cocinar para un gran número de personas, puesto que la cantidad de agua que utilizaremos para hacer un guiso será proporcional al número de raciones que queramos obtener.
No obstante, hay que tener en cuenta, que la máxima cantidad de líquido que la olla a presión admite es de dos tercios de su capacidad total, mientras que la mínima es de un cuarto de su capacidad. Por tanto, deberemos tener siempre presentes estas medidas si queremos ahorrar agua cocinando ya que, si no se siguen estas pautas, dicho ahorro no será posible.
Otra de las ventajas de cocinar en una olla de gran tamaño como es la olla exprés es el ahorro de energía que conlleva su uso ya que consume sólo la mitad de gas o de electricidad que las cocciones en recipientes más tradicionales. El motivo es sencillo: en un recipiente herméticamente cerrado la temperatura de 100º se alcanza más fácilmente porque no existen pérdidas de calor, como puede ocurrir en recipientes abiertos o cerrados de manera no hermética.
Finalmente, otra gran virtud que posee la olla a presión es que los alimentos se cocinan de tres a cuatro veces más rápido que en una olla convencional, debido a que es un recipiente hermético, que no permite la salida de aire o líquidos por debajo de una presión establecida y es esta presión en el interior de la olla, lo que posibilita que se alcancen temperaturas superiores a los 100º centígrados y que los alimentos se cocinen más rápidamente. En cualquier caso, se deben mantener una serie de precauciones al utilizar la olla exprés como no abrirla cuando aún tiene presión o no enfriarla bajo un chorro de agua fría.
Algunos trucos para ser más eficientes
Pero si aún queremos conseguir un mayor ahorro de energía, podemos echar mano de unos sencillos trucos. Por ejemplo, para aprovechar el calor del interior de la olla, en el momento en que ésta alcance su punto máximo de presión, bajaremos el fuego y también podemos mantener mejor el calor de la olla si, una vez apartada del fuego, la mantenemos cerrada hasta que baje la presión.
En cuanto a la limpieza de la olla a presión, un consejo práctico y eficiente consiste en limpiar las manchas azuladas que salen en el fondo con vinagre en lugar de lejía o amoniaco, mientras que las válvulas de presión, las limpiaremos con una varilla para retirar los posibles restos de alimentos, ya que, de no hacerlo así, estaremos haciendo un mal uso de este utensilio y acabará por quedar inservible.
Tipos de ollas
En el mercado existe una gran variedad de modelos de ollas a presión, desde las más tradicionales, hasta las que se denominan súper rápidas y que sirven para cocinar sobre cualquier tipo de fuego, sea gas, vitrocerámica, electricidad o inducción. Con todo, existen más tipos de ollas de gran tamaño para cocinar en grandes cantidades. Las más comunes son las de acero (inoxidable o vitrificado) aunque también las hay antiadherentes y con fondo de termodifusor, que ahorran también energía y tiempo.
Por último, y en contraposición a las ollas a presión, encontramos las ollas de cocción lenta, que funcionan conectadas a la corriente eléctrica y que cuentan con recubrimiento cerámico o de porcelana en su exterior. Su mayor ventaja es que permiten mantener la temperatura constante durante largos periodos de tiempo.
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