Atrás quedaron los tiempos de la fresquera, esa parte de la ventana reservada a enfriar alimentos. Actualmente, la existencia de electrodomésticos como la nevera, que no siempre ha estado, han dado paso a una nueva forma de conservación. Si el congelador del frigorífico se ha quedado pequeño, existe la posibilidad de hacerse con un arcón congelador. Para ello hay que tener en cuenta una serie de detalles.
Un cambio en los hábitos de consumo ha sido la variación en la asiduidad de la compra, antes a diario, ahora cada semana o mes. Como consecuencia existe la necesidad de más espacio para conservar los alimentos y poder organizar el frigorífico. El congelador de la nevera suele tener una capacidad media de 90 litros, frente a los 200-300 de un arcón. Para ello, y dependiendo del número de integrantes de una familia, existen alternativas con un alto ahorro energético. Según su nivel de eficiencia la normativa identifica estos aparatos de la A a la G.
Espacio según necesidad
En el mercado se pueden encontrar multitud de opciones que van desde los que tienen una dimensión compacta hasta los horizontales con grandes volúmenes, similares a los de supermercados o quioscos y que son conocidos como arcones de venta por impulso. Hay también congeladores con compartimentos de almacenaje independiente, con apertura superior y cajones, abastecidos a gas, verticales con puertas simples y dobles e incluso aquellos que ofrecen la posibilidad de ser integrados con los muebles de la cocina.
Como si se tratase de un coche, este tipo de electrodomésticos debe de contar con un equipamiento mínimo. Luz para ver en su interior, una alarma que avise del corte del suministro eléctrico, orificio para descongelar o un indicador digital de temperatura que marque los grados. Además, los modelos actuales destacan por ser silenciosos o algo fundamental como el aislamiento, algunos con espumas especiales que permiten una excelente conservación.
Igualmente hay que tener en cuenta detalles como que dispongan de sistemas como el StopFrost, que facilita la apertura del arcón y el cierre al vacío, o el NoFrost, por medio del cual se evita la producción de escarcha. Estas características repercuten positivamente en el ahorro energético al evitar por ejemplo su descongelación a menudo, situación que se aconseja cuando la capa de hielo supera los tres milímetros.
Perfecta congelación
A considerar también es el lugar elegido para su colocación. No todo el mundo cuenta con un sótano, por lo que es importante su instalación en sitios alejados de fuentes de calor. La temperatura a la que suelen funcionar suele estar entre los -18 grados y en caso de corte de suministro eléctrico, según el modelo, se asegura una perfecta congelación entre 35 y 67 horas.
Sin embargo, independientemente de las características de un arcón congelador, hay que tener en cuenta puntos fundamentales para la congelación. Al contrario que un frigorífico, cuanto más lleno mejor, al necesitar menor cantidad de aire. Además, es preciso conocer qué se puede congelar y las mejores técnicas a seguir para que los alimentos no pierdan sus propiedades. En este sentido, cuanto más rápido se enfríen, la conservación de proteínas y vitaminas será mayor.
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