Desde 2006, ya no resulta extraño ver paneles solares en todos los edificios y casas de nueva construcción. El Código Técnico de Edificación marca la obligación de recurrir a esta solución (o sustituirla por otras fuentes renovables) para calentar el agua que consumes a diario. Sin embargo, el sol no siempre brilla y, en inviernos como el que hemos pasado, este sistema requiere de una fuente de energía de apoyo para asegurar el abastecimiento y el confort. El gas, según los expertos, es la mejor opción para garantizar la eficiencia y sostenibilidad de nuestro consumo. Así es el gas solar.
Aunque el consumo de agua va bajando, cada español consume al día 157 litros de agua de media. Este dato es un cálculo del consumo total, industria incluida, pero deja una pista sobre el agua caliente que llegamos a consumir cada día. En una ducha de 6 minutos, puedes gastar cerca de 21 litros y de ellos, en torno a un 85% es agua caliente. Para calentarlos, desde la aprobación de la actual legislación y si vives en una vivienda de nueva construcción, tu comunidad debe recurrir, al menos parcialmente, a fuentes de energía renovables. La opción más extendida son los captadores de energía solar térmica.
En concreto, la ley cifra esta cobertura entre un 30% y un 70% de la energía consumida en agua caliente sanitaria, en función de las necesidades de la vivienda. Pero ¿cómo suplir el resto? Y, lo que es más importante, ¿cómo asegurar agua caliente cuando la meteorología no acompaña durante un periodo largo?
Las energías renovables son una de las puntas de lanza del cambio energético que se desarrolla en la actualidad en respuesta al cambio climático. Para 2020, según los criterios fijados por la Unión Europea, el 20% de la energía consumida en España deberá provenir de este tipo de fuentes. Sin embargo, su abastecimiento puede sufrir intermitencias o ser insuficiente y precisan de un complemento. Tanto en casa como fuera de ella, el gas puede ser el mejor aliado. Se trata de una fuente de energía fósil, pero es más eficiente y produce menos emisiones de CO2 a la atmósfera, casi un 50% menos que el carbón, por ejemplo.
No hace falta plantear escenarios de futuro para comprobar que el binomio gas-energía solar funciona. Las calderas de gas pueden dar apoyo a los colectores solares en picos de consumo o condiciones climáticas adversas. Además, siguen siendo una opción eficiente y valorable para climatizar tu casa, tanto como calefacción como, por qué no, aire acondicionado.
¿Cómo funciona este sistema mixto? El sistema empieza en el techo, donde se ubican los captadores de energía solar térmica. Éstos trasladan la energía solar a un líquido que transporta el calor (generalmente, agua con anticongelante). El líquido llega a un depósito intercambiador y, mediante un circuito de tuberías, calienta el agua que va a usar la comunidad. En caso necesario, la caldera mixta o el calentador instantáneo, que funcionan con gas, proporcionan energía adicional para aumentar la temperatura del agua, lo que permite disponer en todo momento del agua caliente necesaria, aunque el aporte solar sea mínimo o insuficiente.
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