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Piscinas más seguras con pavimentos antideslizantes

La seguridad es un requisito indispensable para que las familias puedan disfrutar de un divertido y cómodo chapuzón sin preocuparse por los resbalones y caídas tan comunes en las superficies húmedas. No obstante, por muchas técnicas que empleemos para conseguir zonas con mayor protección, nunca debemos relajarnos a la hora de extremar la precaución para evitar accidentes.

El pavimento que compone un natatorio y su entorno es un elemento primordial que permite dotar de seguridad a la estancia en este lugar, de modo que lo ideal es que ése sea capaz de neutralizar los resbalones, es decir, sea antideslizante. Para ello, debes tener en cuenta que este tipo de suelos no son completamente lisos, ya que las superficies granuladas o porosas son las que permiten una mayor sujeción. Asimismo, éstos facilitan las labores de mantenimiento gracias a sus propiedades: tienen una buena resistencia al desgaste, a la compresión y a los golpes; se limpian fácilmente y resisten a la acción de los agentes químicos y a los cambios bruscos de temperatura. 

Son muchos los materiales que pueden componer el pavimento de la piscina -granito, gres, hormigón, mármol, pizarra, plástico, etc.-, aunque no todos responden con la misma eficacia a los tratamientos antideslizantes. El hormigón impreso, el vinilo, la piedra o el gresite, son algunos de los materiales más seguros frente al deslizamiento. 

Procesos antideslizantes en los pavimentos

A lo largo de los años han sido varias las técnicas que se han empleado para dotar a una superficie de antideslizamiento, por ejemplo, en algunos casos se incorporaban materiales abrasivos como los granulados metálicos o el cuarzo, pero éstos almacenaban bacterias y resultaban incómodos al tacto. Para conseguir que un pavimento se vuelva antideslizante hay que limpiar en primer lugar el suelo de forma concienzuda para, a continuación, aplicar un antideslizante destinado exclusivamente a piscinas. 

En el mercado encontramos una amplia variedad de pavimentos antideslizantes con colores y formas diversas, como las baldosas, un elemento decorativo muy recurrente en el revestimiento de piscinas y exteriores. El tratamiento antideslizante de baldosas, o tratamiento térmico, consiste en la aplicación de un sistema químico que crea un gran número de microporos por cm2 y los reparte de forma homogénea de tal forma que se obtiene la textura deseada. 

Por otra parte, también pueden incluirse alfombrillas y cintas adhesivas o de goma en los pavimentos con el fin de volverlos antideslizantes. Se trata de un mecanismo más sencillo de incorporar y más económico. 

Ventajas 

Las superficies antideslizantes, empleadas también en toboganes, trampolines o escaleras de las piscinas, ofrecen una larga durabilidad, comodidad al tacto y la pisada, y resistencia al desgaste, agua, ácidos y a la mayoría de productos químicos. Los tratamientos antideslizantes no dejan marcas sobre los pavimentos donde se aplican y, gracias a su resistencia a la formación de bacterias, resultan muy higiénicos y seguros. 



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14 de julio de 2010