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Es el momento de cambiar la caldera de carbón

La sustitución de las calderas de carbón por otras de alto rendimiento, más eficientes energéticamente, tiene como fecha límite el 1 de enero de 2012. A partir de ese momento, las nuevas calderas deberán alimentarse con energías más limpias, ya sean combustibles convencionales como el gasóleo o los gases licuados, o renovables como la biomasa.

Si actualmente resides en un bloque de viviendas que mantiene su caldera de carbón y estáis pensando en cambiarla en cumplimiento de la normativa existente, lo más recomendable será que os informéis en el ayuntamiento o en el área de Industria o Medio Ambiente de vuestra comunidad autónoma acerca de las ayudas y subvenciones existentes para tal finalidad. 

Es una obra de gran envergadura, en la que tendréis que valorar no sólo el gasto, sino los ahorros posteriores, en virtud del combustible elegido, el confort y el bienestar de los residentes, y por supuesto, la contribución a la reducción de emisiones contaminantes a la atmósfera. 

Desde el punto de vista de la fuente energética, la decisión tendrá que decantarse por los combustibles convencionales (el gasóleo, el gas natural y los gases licuados)  o por los renovables como la biomasa. En el caso de que elijáis los primeros, es importante que el aparato sea de alto rendimiento, es decir, calderas de condensación o que funcionen a baja temperatura, dos sistemas muy eficientes que garantizan el máximo aprovechamiento del combustible, y por consiguiente, un gran ahorro en consumo. 

Combustibles convencionales  

El gasóleo o los gases licuados son estupendas opciones para la calefacción y el agua caliente sanitaria en nuestras viviendas. El primero es muy recomendable si en el chalet o en el edificio comunitario se cuenta con espacio suficiente para la caldera de gasóleo, más voluminosa que los aparatos de gas, y el depósito del combustible.

Por lo demás, el gasóleo reporta bastantes ventajas frente a otras fuentes energéticas, ya que tiene un menor coste por caloría, contribuye a la conservación y el mantenimiento de la caldera por sus propiedades anticorrosivas y bactericidas, no implica gastos fijos por el alquiler del contador ni conlleva tantas revisiones de seguridad impuestas por ley que sí deben realizarse si el suministro energético proviene de los gases licuados o el gas natural. 

Energía de biomasa

La biomasa es toda sustancia orgánica renovable de origen animal y vegetal, como los residuos agrícolas y forestales procedentes de podas de olivos o astillas, y los residuos industriales (huesos de aceituna y cultivos energéticos como sorgo, cardo o colza). 

Para las calderas de biocombustión se utilizan principalmente el pellet, un tipo de combustible granulado alargado a base de madera, que se realiza mediante prensado, y el hueso de aceituna seco procedente de la elaboración de aceite de oliva, que constituye uno de los mejores biocombustibles para usar en las calderas de biomasa. 
Este tipo de energía renovable es ecológica y respetuosa con el medio ambiente, ya que no produce emisiones contaminantes a la atmósfera.


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3 de junio de 2010