Los objetos y piezas de plástico tienen un mantenimiento sencillo, pues generalmente no se deterioran por los cambios térmicos, la humedad o la acción de los rayos solares, como sucede con los materiales naturales. Sin embargo, los plásticos exigen unos protocolos y cuidados especificos que contribuyen a una mayor duración y mejor conservación de los mismos.
Para que tus muebles, objetos y piezas de plástico presenten una imagen perfecta debes prestar atención a su limpieza, mantenimiento y reparación. Lo primero que has de tener en cuenta es que existen distintos tipos de plásticos, y que a la hora de restaurarlos si muestran grietas o fisuras, no valdrán los mismos productos para todos, sino que deberás aplicar el que esté indicado expresamente para el polímero (plástico) concreto.
Los productos que sirven para reparar el plástico son las masillas, las resinas, los selladores y los adhesivos soldadores, pero no todos cubren las mismas funciones ni son acertados para las diferentes categorías de plásticos, por lo que lo deberás consultar estas y otras cuestiones al especialista del centro de bricolaje.
Será aconsejable también que le plantees al experto tus dudas acerca de cómo se desarrolla el trabajo, los tiempos de espera que requiere y las herramientas necesarias para su correcta ejecución. En el caso de pequeñas grietas y fisuras, un pincel será suficiente, pero las roturas y deformaciones de envergadura exigirán probablemente la aplicación de calor con soldador, además de la resina o el producto pertinente. No repares tú mismo las piezas de plástico si la intervención es demasiado complicada; acude en este caso a un restaurador profesional.
Los mejores trucos de limpieza
Aunque en el mercado existen productos de limpieza para los distintos tipos de plásticos, también puedes emplear otras fórmulas caseras para que luzcan espléndidos. El vinagre, la acetona y el limón son tres sustancias que van bien con el plástico. Dos tacitas de vinagre de manzana caliente mezcladas con dos de agua en un recipiente constituyen la dosis perfecta para sacar brillo a todos tus muebles y objetos decorativos de plástico. Esta misma proporción te valdrá con el limón convertido en zumo que no ha de estar caliente. Con ambas soluciones, tendrás que humedecer un paño, frotar con él el objeto o la pieza de plástico, y pasar posteriormente un paño seco. Igual operación realizarás con un trapo embebido en acetona, tras el que pasarás uno seco para obtener lustre.
Con respecto a los muebles de exterior, piensa que aunque el plástico es muy resistente con los cambios térmicos, estos no deberán sufrir daños innecesariamente a causa de los mismos. Retira el mobiliario a una zona de sombra en los días más calurosos y llévalo a un área cubierta si llueve o graniza. Protege tus muebles con fundas, telas o lonetas una vez concluida la temporada estival, y si presentan alguna mancha rebelde, aplica sobre la misma una esponja humedecida en alcohol, frota posteriormente toda la pieza con una bayeta mojada en agua y jabón neutro, y sécala con un paño limpio.
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